Psicosis y psicoterapia

La relación terapéutica asegura la recuperación del psicótico

Los fármacos no son la panacea del abordaje de las psicosis. Junto a su necesario apoyo, deben establecerse estrechas interrelaciones entre médico y enfermo capaces de garantizar la recuperación. Distintos modelos psicoterapéuticos garantizan el tratamiento psicótico.

Establecer relaciones terapéuticas entre médico y paciente es clave en el abordaje de las psicosis. Conseguir esta interrelación garantiza el éxito del tratamiento en, al menos, un 50 por ciento. De lo contrario, las posibilidades de recuperación del paciente psicótico son muy reducidas, por no decir prácticamente nulas.

“Las relaciones terapéuticas permiten que el paciente sea consciente de su trastorno, y refuerzan las posibilidades de recuperación, así como de la adscripción a un tratamiento, tanto médico como psicoterapéutico”, según Manuel González de Chávez, jefe del Servicio de Psiquiatría I del Hospital Gregorio Marañón, de Madrid, que en colaboración con Isabel Rodríguez, Juan Carlos Fraile, Andrés Fernández-Cuevas e Ignacio García, del mismo servicio, ha coordinado el XII Curso Anual de Esquizofrenia, celebrado en Madrid.

Tiempo y dedicación

Cómo se debe encauzar el proceso para alcanzar la interrelación y qué dificultades existen con los pacientes son algunos de los aspectos que preocupan y debaten los profesionales. A juicio de González de Chávez, uno de los problemas que con mayor frecuencia se observan entre los dispositivos de salud mental de España es que “el tiempo de consulta con los pacientes psicóticos es corto y la periodicidad escasa, lo que obstaculiza la puesta en marcha de cualquier tipo de relación terapéutica”. García Cabeza ha detallado que las visitas se producen una vez al mes con un tiempo de entre 20-30 minutos en el mejor de los casos, aunque en algunos el tiempo de revisión se alarga hasta en tres meses.

Sin embargo, la propuesta de mejora, según los psiquiatras, no sólo se reduce a un problema de tiempo o de dedicación para establecer una relación personal y continuada con un paciente. Los objetivos terapéuticos han de vencer dificultades asistenciales, que las hay, pero también problemas intrínsecos del paciente psicótico, que es una persona con un mundo completamente distinto al real y con dificultades para revelar lo que le sucede.

“En muchos casos, cuando llega al dispositivo asistencial correspondiente lo hace de manera forzada u obligada por las circunstancias o situación familiar, casi nunca de manera voluntaria”, según González Chávez. Establecer, por tanto, una relación de empatía con el paciente para acceder a su mundo y ganar su confianza es una de las principales dificultades, y también un desafío para el profesional, ha indicado García Cabeza.

La psicosis engloba mayoritariamente a enfermos con esquizofrenia, pero también existen psicosis de predominio paranoide, así como bipolares de tipo afectivo en las que se producen distorsiones de la imagen propia y de la realidad en la que se vive.

Modelos de ayuda

Los modelos de psicoterapia de grupo, uno de los más sólidamente establecidos en el Gregorio Marañón, facilitan el establecimiento de vínculos con los pacientes porque se relacionan con otros afectados y porque ofrecen una visión más objetiva de los psicoterapeutas que trabajan en ellos.

Los modelos con familias también contrastan datos relativos a la situación del paciente con un objetivo claro: comprender y ayudar al enfermo y eliminar cualquier signo de estigma que con tanta frecuencia persigue a estas personas. Otras fórmulas son asertivas y basan su actuación en la rehabilitación mediante asistencia domiciliaria.

El enfermo es una persona que sufre

El temor al psicótico es una de las dificultades que aparecen en muchos profesionales que no se han familiarizado con el psicótico, no como enfermo sino como persona. Actualmente, la existencia de una medicina cada vez más tecnificada y medicalizada tiene sus pros y sus contras, pero es evidente que “desliga a la persona del enfermo.

Esta desconsideración de la persona que sufre ha hecho que los médicos perdamos una gran parte de la capacidad para empatizar. No se considera al enfermo sino sólo y exclusivamente a la enfermedad de ese enfermo y no sólo en el ámbito de la psiquiatría sino en la medicina en general”.

A juicio de Manuel González de Chávez, la mala formación es la causa de esta desconsideración hacia el paciente como persona. “La medicina necesita volver a un tipo de relaciones empáticas con los enfermos. Hay que enseñar a los estudiantes que el enfermo que tiene delante es una persona con su historia, su vida y sus motivaciones”.

El problema para establecer relaciones personales no sólo se reduce a tiempo o dedicación; hay que vencer las dificultades propias del psicótico. Los modelos de actuación en grupo y con la familia, y los que rehabilitan con asistencia domiciliaria facilitan la empatía con el enfermo.

Fuente: Raquel Serrano  (Diario Médico)

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Publicado en Esquizofrenia

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