Programa de educación sanitaria a pacientes diagnosticados de trastorno bipolar

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) uno de cada cuatro habitantes del planeta sufrirá algún tipo de trastorno mental o neurológico a lo largo de su vida.

El trastorno bipolar o enfermedad maniaco depresiva, que forma parte de las llamadas enfermedades mentales, es más frecuente de lo que en un principio se puede creer. La prevalencia del Trastorno bipolar en la población en general a lo largo de la vida, se estima que es del 1%, aunque estudios posteriores afirman que es del 5 % o superior (2).

Según el tipo, nos encontramos que la prevalencia del trastorno bipolar tipo I a lo largo de la vida de las personas, esta situado entre el 0,4% y el 0.6%, el del trastorno bipolar tipo II esta en torno al 0.5%, y la del trastorno ciclotímico entre el 0,4 % y el 1%. (3, 4).

Hoy en día se sabe que la causa primaria del trastorno bipolar es de tipo genética. En los últimos años se han publicado estudios que sugieren la participación de numerosos genes, que junto con fenómenos ambientales facilitarían su expresión, y por consiguiente la aparición de la enfermedad. Por lo tanto para que aparezca la enfermedad se tendría que dar el binomio genes-factores ambientales (5).

La edad media de inicio de este trastorno se encuentra alrededor de los 21 años. Sin embargo, existen muchos casos en que hay un intervalo de 5 a 10 años entre la edad de inicio de la enfermedad, y en la que se realiza el primer tratamiento o la primera hospitalización (6).

El primer episodio en los hombres, es más probable que sea de tipo maníaco, en las mujeres, suele ser de tipo depresivo. Es frecuente que un paciente experimente varios episodios de depresión, antes de que aparezca un episodio maníaco (7).

El trastorno bipolar se ha clasificado como la sexta causa mundial de carga social y sufrimiento, y la sexta en discapacidad entre los jóvenes (8). También debe tenerse en cuenta el alto porcentaje de personas diagnosticadas con este trastorno, que realizan intentos de suicidio. Aproximadamente 1 de cada 5 personas con este trastorno realizará un intento de suicidio. Este porcentaje de intentos de suicidio es 30 veces superior al registrado entre la población en general (9). En Europa, alrededor del 15% de las muertes entre la población de 15 a 24 años esta causada por el suicidio. Los trastornos que más predisponen al suicidio son algunas formas de alteraciones del estado de ánimo, entre las que se encuentra el trastorno bipolar (10).

Dado el estigma que representan las enfermedades mentales a nivel social, y la desinformación existente al respecto, podríamos decir que la mayoría de enfermos viven su enfermedad en silencio. Muchas de las personas con trastorno bipolar, aun que no entienden lo que les ocurre, lo viven con mucha culpabilidad, ya que creen que las alteraciones conductuales, sensaciones, cambios de humor…, forman parte de su personalidad, sin saber que suelen estar causadas por esta enfermedad. El hecho de entender la forma en que se manifiesta este trastorno, puede ser tranquilizador para las personas que padecen esta enfermedad pero también, para los familiares que conviven con ella.

Una persona con trastorno bipolar, con frecuentes recaídas y por tanto poco concienciada sobre su enfermedad, es un individuo con alteraciones a todos los niveles. Esta situación puede llevar, en pocos años, a ser un individuo totalmente deteriorado, y muchas veces, institucionalizado de por vida. Se sabe que personas con este trastorno que presentan brotes frecuentes, tienen un peor pronóstico a corto y largo plazo. Esto comporta un coste sanitario y social muy elevado (8).

Una de las características de este tipo de pacientes, es la dificultad que presentan al establecer unas rutinas en todas las áreas de las actividades de la vida diaria. Esto también influye el mal cumplimiento terapéutico, característica que presenta este grupo de pacientes, tanto a nivel farmacológico como de las visitas de seguimiento realizadas a los profesionales sanitarios de referencia. Muchos autores consideran el abandono de la medicación como la causa más habitual de recaída. Más de un tercio de los pacientes bipolares han dejado el tratamiento dos o más veces por decisión propia (8).
Según unos estudios realizados en el 2000, se evidencia que aquellas personas que estaban informadas sobre las posibles consecuencias de su enfermedad y aquellas que eran capaces de identificar los beneficios de un buen seguimiento farmacológico, presentaban un mejor cumplimiento terapéutico (11).
Después de lo expuesto, y teniendo en cuenta que el primer brote suele suceder en personas jóvenes, la importancia de realizar una intervención educativa, que permita dar herramientas para el autocontrol de la enfermedad, hace que:

. Mejore su pronóstico.
. Mejore su calidad de vida a largo plazo.
. Mejore la autoresponsabilización de su proceso terapéutico.
. Mejore la integración social y laboral.
. Disminuya el coste sanitario.

La psicoeducación ha demostrado su eficacia en la prevención de nuevos episodios maníacos, hipomaníacos y mixtos dentro del trastorno bipolar. También ha demostrado su eficacia para evitar recaídas y/o ingresos, características comunes en
este tipo de pacientes (8). El eje central para un buen manejo de esta patología, es el mejorar el cumplimiento terapéutico. Sobre este eje central se organiza el programa de educación sanitaria.
La intervención a desarrollar, pretende dotar a estos pacientes de unos conocimientos y herramientas, para ayudarles a diseñar unas estrategias destinadas a evitar las recaídas y promover unos estilos de vida saludables. Creemos que este tipo de intervenciones deberían ser desarrolladas de forma habitual en los centros que forman parte de la red de salud mental. Entendemos que educar es crear salud.

Antecedentes del tema propuesto

La educación para la salud según Green (1992), es “cualquier combinación de experiencias educativas diseñadas para predisponer, capacitar y reforzar adopciones voluntarias de comportamientos individuales o colectivos que conducen a la salud” (12).

Cuando hablamos de educación sanitaria, nos referimos a todas aquellas herramientas que, proporcionan al usuario una base teórica y práctica, para la comprensión y afrontamiento de las consecuencias de su enfermedad; también permite que la persona se haga responsable de su enfermedad y que vea al equipo terapéutico como un instrumento de ayuda en el manejo de su trastorno (13).

La educación y promoción de la salud han demostrado ser las herramientas fundamentales para modificar los estilos de vida de las personas (12). Así pues, podemos decir que la educación para la salud o educación sanitaria son los pilares básicos para la intervención en los estilos de vida. Y por consiguiente, son el centro de cualquier intervención que intente conseguir un cambio en los comportamientos de los individuos.

Los principales objetivos de la educación en salud mental son (13):

. La mejora de las habilidades para el control de la enfermedad.
. La detección de nuevos episodios
. El desarrollo de estrategias para el afrontamiento efectivo de los síntomas.
. La mejora de la actividad social, laboral y en la calidad de vida

La educación, entendida como parte del tratamiento habitual en personas con trastorno bipolar, es poco utilizada. Los primeros estudios realizados referentes a los conocimientos sobre el trastorno bipolar y el tratamiento que tienen estos pacientes, son de 1985, y fueron realizados por Frank y col. Más tarde, en el 1998 fue Maarbjerg y col., y Colom y col., en el 2000, quienes volvieron a interesarse por el tema (13). Todos ellos confirmaron que los motivos de incumplimiento farmacológico tienen mas relación con los perjuicios, miedos irracionales y con el desconocimiento de los efectos secundarios. Estudios posteriores realizados por Colom y col. justifican la importancia de la psicoeducación como parte del tratamiento del trastorno bipolar (16,17,18).

Por todo lo expuesto, se puede evidenciar la existencia por parte de los pacientes, de un desconocimiento de su propia patología y tratamiento, y una falta de interiorización de la misma. Todo ello justifica la necesidad de una educación que les permita conocer y entender su enfermedad y su tratamiento, para poderlo interiorizar permitiéndoles adaptar sus hábitos de vida a la nueva situación.

Existen referencias bibliográficas referentes a grupos educativos en la esquizofrenia, donde se evidencia que estas intervenciones permiten mejorar el seguimiento en las visitas médicas y de enfermería, así como el tratamiento farmacológico recetado (14, 15).

Modelo conceptual

Para la realización de este estudio se tienen en cuenta dos modelos teóricos. Uno de estos, esta centrado en la organización del grupo terapéutico, ya que la intervención propuesta es de tipo grupal en los dos tipos de grupo que se pretenden realizar. El otro modelo conceptual, es el que nos permite realizar la intervención des del rol de la enfermería, el desarrollado por Dorotea Orem.

Conceptos teóricos en la formación del grupo terapéutico

El hecho que la educación se haga en el ámbito grupal nos permite formar parte y observar las interacciones que se suceden entre los miembros del grupo, situación que no se daría si la educación fuese en el ámbito individual.
La experiencia grupal no solo es vivida dentro del espacio grupal propiamente dicho. En los espacios externos al grupo, también se suceden interacciones entre los miembros que no son controlables por los terapeutas, pero que condicionan el funcionamiento de un grupo.

Yaloom selecciona toda una serie de elementos que nombra como factores terapéuticos dentro de un grupo:

• INCULCAR ESPERANZA: es básico, ya que implica la posibilidad de un cambio
y una esperanza de mejora.
• UNIVERSALIDAD: que los mismos problemas son generalizados y por tanto compartidos por otros.
• INFORMACIÓN: el compartir información ayuda a desmitificar situaciones personales.
• ALTRUISMO: empatizar puede permitir mejorar el sentimiento de inutilidad.
• RECAPITULACIÓN COLECTIVA DEL GRUPO PRIMARIO: en el grupo se repiten conductas aprendidas en la familia primaria.
• DESARROLLO DE TÈCNICAS DE SOCIABILIZACIÓN: interacción con otras personas que no forman parte de la familia primaria.
• CONDUCTA IMITATIVA: aprender a través de otras personas.
• COHESION GRUPAL: capacidad de identificación entre los miembros del grupo ayuda a desarrollar un yo grupal.
• CATARSIS: poder expresar emociones vinculadas a un hecho.
• FACTORES EXISTENCIALES: auto responsabilidad de los propios procesos vitales.

Estos elementos son muy importantes para poder ver que pasa con los miembros del grupo. Ya que esto nos puede permitir percibir situaciones que suceden dentro de un grupo, así como su evolución. Sin tener en cuenta estos factores nos podría pasar totalmente desapercibidas ciertas situaciones relacionadas con el grupo.
El realizar un grupo con personas con trastorno bipolar, se nos puede permitir observar lo que saben de la enfermedad, las falsas creencias, fantasías y perjuicios referentes a su patología, permitiéndonos, a los profesionales sanitarios, elaborar intervenciones más adecuadas y ajustadas a su realidad.

Marco conceptual de enfermería

Como Diplomadas Universitarias en enfermería, y dentro de nuestro ámbito de conocimientos, nos hace falta un marco teórico que nos permita desarrollar una intervención educativa a nivel grupal. Dentro de la gran gama de posibilidades de los modelos de enfermería, hemos elegido un modelo teórico que nos parece muy adecuado para llevar a termino esta intervención.

La Teoría General de los Sistemas de Enfermería, de Dorothea E. Orem, es el modelo teórico que utilizaremos.
Orem define el autocuidado como la practica de actividades que los individuos inician y realizan para el mantenimiento de la propia vida, salud y bienestar.

Habla del déficit de autocuidado cuando una persona no realiza las actividades necesarias para mantener su autocuidado de forma independiente. Cuando esto pasa, la enfermera, según el modelo de la Orem desarrolla los métodos de ayuda:

. Actuar por otra persona o hacer algo por ella
. Guiar y dirigir
. Proporcionar soporte físico o psicológico
. Proporcionar y mantener un entorno que ayude al desarrollo personal
. Enseñar

Dentro de cada método de ayuda la enfermera puede actuar supliendo totalmente, parcialmente, o haciendo soporte educativo.

Para Orem el sistema de enfermería se basa en ayudar al individuo a llevar a cabo y mantener por si solo acciones de autocuidado para conservar la salud y la vida, recuperarse de la enfermedad y/o afrontar las consecuencias de esta.
Así pues, este modelo nos resulta adecuado para utilizar en las intervenciones de enfermería que nosotros podemos realizar. Nuestra intervención se basa en el autocuidado del propio paciente.

En el proyecto, la actuación será básicamente de soporte educativo, ya que se proporcionarán conocimientos sobre el trastorno bipolar a las personas que formen parte del grupo educativo.

Fuente: Interpsiquis

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Publicado en Transtorno bipolar

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