¿Pero que es la “anosognosia”?

La revista Jano, nos ofrece este artículo que consideramos interesante. Recoge las opiniones del Dr. Xavier Amador en parte reflejadas en su libro ya comentado en esquizo.com “No estoy enfermo. No necesito ayuda

La mayoría de las personas que sufren esquizofrenia no lo saben. La falta de conocimiento es otra manifestación de la misma enfermedad, no un mecanismo para hacerla frente. No es un proceso de negación, sino una falta de conciencia, conocida como anosognosia. Casi un 50% de los pacientes la padecen, lo que explica que cerca del 75% no tome correctamente su medicación.

Y es que el abordaje de la esquizofrenia es muy difícil. Afecta al 1% de la población mundial –en España habría unos 400.000 enfermos–. La OMS la considera como una de las enfermedades psiquiátricas más incapacitantes debido a que la mayoría de los casos se diagnostican entre los 20 y 25 años de edad. Es decir, en el período activo de la vida de una persona, en su momento de máxima potencialidad, apunta el Dr. Xavier Amador, profesor de Psiquiatría de la Universidad de Columbia (EE.UU.).

El desconocimiento de la enfermedad no mejora con la educación, el tiempo o el tratamiento. No es una negación, es decir una técnica para hacer frente a la situación. “Las personas que están en negación conocen su condición, pero se mienten a sí mismos. Sin embargo, sabemos de muchas personas que después de meses y años de evidencia aún no creen estar enfermas. Es la anosognosia, un síndrome neurológico que evita que los pacientes conozcan su enfermedad”, afirma el Dr. Amador.

Enfermedad del neurodesarrollo
La esquizofrenia es una enfermedad cerebral del neurodesarrollo, como lo es, por ejemplo, el Parkinson. Es decir, la persona lleva una vida plenamente normal hasta que durante la segunda década de la vida empiezan a producirse cambios en su cerebro. Pero en vez de sufrir temblores en la extremidades, como ocurre en el Parkinson, “las oscilaciones se producen en nuestra percepción de la realidad”.

La persona con esquizofrenia, debido a ese “cerebro roto”, escucha voces o ve cosas que no son reales; o sufre delirios que le aterrorizan. En ausencia de tratamiento, todas estas situaciones producen confusión y miedo, lo que hace al enfermo más vulnerable, por ejemplo, al suicidio –no hay que olvidar que 1 de cada 10 personas con esquizofrenia se suicida– o a convertirse en una persona desarraigada, sin hogar, o a infringir la ley. Su vida, debido a su estado de confusión mental, se transforma de potencialmente productiva a fútil.

Cumplimiento terapéutico
“Los pacientes con anosognosia –explica el Dr. Amador– no creen que necesiten fármacos porque no piensan que estén enfermos, y de hecho los rechazan. Esto hace que cerca del 75% de los pacientes no tome la medicación. Y es una lástima, porque algunos tratamientos actuales inyectables son realmente eficaces. Con los tratamiento orales, también efectivos, en muchas ocasiones el propio paciente deja de tomar la medicación”.

Resulta muy complicado, por no decir imposible, convencer a alguien de que está enfermo. Sin embargo, explica este experto, “tratar de persuadir a los pacientes para que tomen los fármacos, independientemente de si aceptan o no que están enfermas, resulta mucho más eficaz. Se establecen así relaciones de confianza y respeto entre el paciente y el médico, una forma mucho más eficaz de tratar la esquizofrenia que tratar de imponer un argumento”.

En atención primaria
En muchas ocasiones, los casos de esquizofrenia son detectados por los médicos de atención primaria. Desgraciadamente, hoy por hoy, el intervalo de tiempo que transcurre desde los primeros síntomas diagnosticables hasta el momento en que el paciente es diagnosticado oscila entre 1 y 2 años. A este tiempo se le debe sumar el retraso que se produce hasta que se inicia el tratamiento. De ahí la importancia de que el profesional no psiquiatra disponga de las herramientas que aseguren el diagnóstico precoz y la primera vinculación con el paciente, lo que hará más fácil la derivación a salud mental en el momento oportuno.

Además, la discontinuidad del tratamiento en los pacientes dados de alta de un ingreso por esquizofrenia es muy elevada y se ha cifrado en torno al 50% al año y al 75% a los 2 años, lo que está muy relacionado con el riesgo de recaídas. Los expertos consideran que la clave no está tanto en cuántos pacientes deben seguir con tratamiento farmacológico sino en cómo vincularlos con los dispositivos sanitarios para evitar las recaídas.

Las experiencias con seguimientos más cercanos al paciente que involucren a la familia y que ofrezcan recursos adecuados, más allá del tratamiento farmacológico y con una intervención psicosocial activa, se han mostrado eficaces para reducir el número de ingresos y mejorar su bienestar.

No estoy enfermo, no necesito ayuda

El Dr. Xavier Amador lleva más de 25 años trabajando con personas que sufren esquizofrenia, con sus familias, parejas, etc. Pero además de su experiencia profesional, es su papel activo en la enfermedad el que le ha permitido ofrecer una visión distinta del tratamiento. Su hermano Henry padece la enfermedad hace tiempo y a través de él, de sus fracasos y de sus éxitos, ha ido aprendiendo más sobre la enfermedad. Su relación con su hermano le ha servido para comprender los errores que se cometen con las personas con esquizofrenia debido a la falta de conocimiento y le han ido marcando las pautas para mejorar el tratamiento. Su experiencia se recoge en el libro No estoy enfermo, no necesito ayuda.

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Publicado en Salud mental

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