El médico general y la psiquiatria

Parece que el incremento de la demanda en Salud Mental, se quiere compensar con dedicación especifica de los medicos de medicina general en atender los trastornos psiquiatricos. Podría ser un error de nefastas consecuencias. No por la dedicación de los médicos generales que ya están desbordados de trabajo. Nos parece solo una medida “económica” para no dotar con especialistas cualificados los centros de Salud Mental ya igualmente desbordados por la demanda. De todas maneras ahí va este artículo, por si convence a alguien.

Los médicos de Atención Primaria en España desconocen cómo tratar los problemas de Salud Mental.

Fuente Europa Psress

Los médicos de Atención Primaria en España desconocen cómo tratar los problemas de Salud Mental, según el estudio ‘Diagnósticos y Prescripciones en Salud Mental, Atención Primaria e Incapacidad Laboral Temporal’, financiado por la Secretaría de Estado de la Seguridad Social, dependiente del Ministerio de Trabajo.

Así, el informe, realizado por el psicólogo clínico, jurídico y forense Santiago Mario Araña Suárez, muestra la situación de la Salud Mental en el Sistema Nacional de Salud (SNS) teniendo en cuenta los datos de siete comunidades autónomas: Andalucía, Canarias, Castilla-La Mancha, Cataluña, Galicia, Murcia, Valencia, que, en definitiva, representan casi el 80% de la atención total española.

El documento, que ya se encuentra en manos de la Secretaria de Estado de la Seguridad Social y del director general de la Seguridad Social, refleja déficits pronunciados a la hora de diagnosticar y tratar enfermedades mentales en los médicos de Atención Primaria y en todas las comunidades autónomas.

Dentro del informe se puede observar que gran parte de los médicos toman como referencia, “y de forma contraria a la patología médica”, un sólo síntoma para conocer la patología del paciente. Como consecuencia, se produce una confusión generalizada en los diagnósticos y los tratamientos, lo que podría significar que un alto porcentaje de la población con trastornos de tipo mental está mal diagnosticada.

El informe destaca el caso de Cataluña, donde casi la totalidad de los médicos de primaria confirma efectuar su prescripción a partir del síntoma principal. Teniendo en cuenta que el diagnóstico en estos pacientes es de gran complejidad, a juicio de los investigadores que han realizado este estudio “refleja una visión muy reducida de la sintomatología, y supone un riesgo potencial para la salud del afectado y la cronificación de sus síntomas”.

Por otra parte, el estudio muestra que hay una gran parte de la población que no tiene patología alguna y están recibiendo tratamiento con psicofármacos, lo que, además del gasto sanitario, aumenta la formación de problemas relacionados con la salud mental; o, por el contrario, están bien diagnosticados pero podrían no estar recibiendo el tratamiento más efectivo, bien por el medicamento recetado, bien por el tiempo de intervención del proceso.

Asimismo, ninguna comunidad refleja reconocer con claridad el papel de la historia biográfica en la presentación del cuadro sintomatológico. Sin embargo, la historia biográfica está presente en múltiples manifestaciones sintomatológicas físicas, como en asma, obesidad y algunas otras enfermedades, incluso crónicas. En este sentido, más del 40% de los doctores encuestados negaron esta relación.

En cuanto a la seguridad que el medico de Atención Primaria tiene sobre su diagnóstico, la encuesta que acompaña al informe demuestra que es generalizada (46%) en todas las comunidades la opinión sobre la alta confusión en los diagnósticos, excepto en Cataluña donde el 83% de los encuestados afirmó estar seguro. Sin embargo, más del 70% de la muestra afirmó la dificultad que presenta la Salud Mental a niveles asistenciales.

“Las consecuencias de este dato detectado pueden traducirse en una asignación etiológica errónea a un mismo o distinto síntoma presentado como queja principal por un paciente que, no sólo a nivel asistencial sanitario sino a la hora de prescribir Baja Laboral, pueda ser determinante para la duración de la baja y para la asignación de un diagnóstico y selección del tratamiento, afectando a la evolución terapéutica del sujeto, o su empeoramiento”, señala el informe.

Debido a estas carencias, para el panel de expertos que ha realizado este informe, entre los que figuran los doctores Cesar Borobia, de la Escuela Nacional de Medicina del Trabajo de Madrid; Francisco Javier Martínez López, de la Sociedad Científica ACAPI-PSICONDEC, y José Manuel Mayán Santos, catedrático de Universidad de Santiago de Compostela, la Salud Mental se está convirtiendo en una de las patológicas con procesos médicos más largos y costosos para el SNS.

En este sentido, recuerda que “el diagnóstico correcto y la valoración de los efectos indeseables son una parte esencial de la estrategia terapéutica”. Asimismo, señala que la decisión de suspenderse el tratamiento de mantenimiento ha de planificarse siempre de forma cuidadosa y efectuarse de forma progresiva.

En cuanto al tratamiento, destaca uso del placebo que en Cataluña un 78% afirma utilizarlo con frecuencia y ser una estrategia consolidada, seguido de Andalucía (48 %). El resto, excepto Canarias (13%), muestra porcentajes en torno al 20% en el uso del placebo. Su utilidad, sin embargo, y principalmente en Salud Mental, presenta una controversia notable, sobre todo por sus altos riesgos, actuando en muchas ocasiones como “un robustecedor de la cronicidad de los síntomas”, advierten.

Asimismo, en cuanto a si el tiempo y empatía son suficientes para la mejoría real de la mayoría de los problemas de Salud Mental, la mayoría se mostró a favor de esta opción. Sin embargo, el transcurso del tiempo es un factor muchas veces disparador de otra sintomatología distinta, o cronificador del conjunto psicopatológico.

A juicio de los expertos, para minimizar los falsos positivos y el sobrediagnóstico, debe producirse un cambio en el modelo asistencial, ya que “esta deficiencia de base se arrastra no sólo desde la formación médica básica -pero incompleta respecto a Salud Mental-, sino que es un déficit a nivel normativo, no totalmente superado”, advierte el informe.

Por tanto, la formación que reciben los médicos de Atención Primaria “es otro factor que no logra mejorar los rendimientos en el diagnóstico, ni facilitan una correcta coordinación con el especialista en Salud Mental”.

En este sentido, el informe avala la necesidad de efectuar “cambios inmediatos” en los Centros de Atención Primaria para optimizar este funcionamiento actual, donde el Médico de Atención Primaria necesita compensar su cualificación con formación en Terapia de Conducta y Psicofarmacología, compartiendo su nivel de intervención, de forma interdisciplinar con otros profesionales: psiquiatras con formación complementaria en Terapia de Conducta, psicólogos cualificados con formación en Clínica, Terapia de Conducta y Farmacología.

Publicado el: 23 de marzo de 2009

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Publicado en Salud mental

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