El “duelo migratorio” como factor de riesgo en patologia mental.

El siguiente artículo hace referencia a la posible patologia mental que pueden sufrir los inmigrantes, que en nuestra opinión serian problemas adaptativos que quizás no deberian psiquiatrizarse. Por otro lado, la facilidad de acceso de los inmigrantes a los servicios sanitarios psiquiátricos, favorecen las consultas que no deberian en muchos casos derivarse a los centros de salud mental.

La población inmigrante es un factor de riesgo en sí misma para sufrir trastornos mentales. Las barreras lingüísticas y culturales son un reto para el profesional.

Isabel Gallardo Ponce 02/02/2009

Los inmigrantes son un “grupo de población sometido a condiciones ambientales que no favorecen la salud mental”, lo que provoca que padezcan con mayor frecuencia patologías psiquiátricas, afirma Alberto Fernández-Liria, presidente de la Asociación Española de Neuropsiquiatria, y coordinador del Manual de Psiquiatría, que se ha presentado en Madrid, con la colaboración de GlaxoSmithKline.

Tomás Palomo, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital 12 de Octubre y codirector del manual, en el que se abordan, entre otras, la salud mental de los emigrantes, afirma que “la inmigración es un factor de riesgo en sí mismo para padecer enfermedades psiquiátricas”. Las más frecuentes suelen ser las reacciones al estrés postraumático y los trastornos de somatización. En su asistencia, los facultativos pueden encontrarse con varias barreras: “en el sistema sanitario está claro que los inmigrantes tienen derecho a la atención urgente y no está tan claro que lo tengan a la ordinaria”. El idioma y la cultura pueden ser un problema para comunicar qué ocurre y cómo tratarlo, y entorpece que se establezca una relación de confianza entre el médico y el paciente. Para Manuel Gómez Beneyto, presidente de la Comisión Nacional de Psiquiatría, es necesario desarrollar medidas que atiendan a la multidiversidad como folletos o traductores en los equipos asistenciales.

A los inmigrantes se les suelen aplicar tratamientos más duros. “Es más fácil que en un paciente inmigrante se indique un ingreso si está en urgencias, por ejemplo, con un cuadro de agitación, y que se prescriba un fármaco que facilite la contención. Los motivos para que esto suceda pueden ser la falta de competencia transcultural de los profesionales”, apunta Fernández.

También, el manual trata la intervención psicosocial como un abordaje llamado a integrarse con el tratamiento biológico. Esta terapia está ganando importancia progresiva en el abordaje integral de los trastornos mentales graves. “Estos equieren tratamientos biológicos, pero el pronóstico cambia si se consigue modificar con intervenciones psicosociales la actitud y la disposición hacia el trastorno del paciente y de su familia, sobre todo en los estadios tempranos de la patología. Tenemos que tender a tratamientos integrales que incluyan ambos abordajes.

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Publicado en Salud mental

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